La reciente aprobación del proyecto Hidroaysén, que contempla una potencia de generación de 2.750 MW y una inversión de 3.200 millones de dólares, tiene al país convulsionado.
Los primeros estudios para aprovechar el potencial hidroeléctrico de los ríos Baker y Pascua, datan del año 1961.
El estudio de impacto ambiental, sometido a las autoridades competentes, constó de 3 etapas. En la primera (2008), la CONAMA formuló 2.698 observaciones. En la segunda (2010), 1.114. Y finalmente, en la última, a fines del 2010, fueron 199.
El proyecto fue aprobado por la Comisión de Evaluación Ambiental el 9 de mayo, con 10 votos a favor y 1 abstención.
Las declaraciones públicas, más que aclarar las dudas, a mí me confunden. Para tomar una posición informada, tendría que ver un debate extenso, con todos los antecedentes y argumentos que disponen tanto defensores como detractores, lo que hasta el momento, no me ha tocado ver. En Internet, hay declaraciones de uno y otro bando, cada cual planteando el tema desde su óptica, con acusaciones de manejos turbios y financiamientos indebidos.
El punto que quiero tocar es el dilema de cómo satisfacer los requerimientos crecientes de energía de Chile. El tema es de muy difícil solución y todas las alternativas tienen costos asociados, que son necesarios evaluar y optar, en este caso, por el mal menor.
Si no queremos:
• Centrales nucleares, que antes de Fukushima, me parecía una alternativa a ser considerada y evaluada, pero ahora creo que la mayoría tendemos a descartar la opción, por las características altamente sísmicas de Chile. Japón genera el 30% de su energía con esa tecnología, pretendían llegar al 50%, pero hoy están cuestionando seriamente dicho incremento.
• Generación termoeléctrica, ya sean a carbón, con combustibles fósiles o a gas, que contaminan principalmente el aire que respiramos y agudizan el fenómeno invernadero.
• Represas, requeridas para la generación hidroeléctrica, una de las más amigables con el medio ambiente (no consume combustibles y no genera gases que se descargan a la atmósfera). Las llamadas “centrales de paso” tienen una capacidad de generación muy inferior a la obtenible por medio de represas. Debo decir que no conozco la Patagonia, pero pasé unas vacaciones en Rapel, en el lago que generó el proyecto hidroeléctrico del mismo nombre, y me parece que en vez de destruir el paisaje, creó un centro turístico que recibe gran cantidad de visitantes.
¿Qué nos va quedando? Las energías renovables no convencionales: eólica, solar, geotérmica y mareo-motriz.
Pero, hoy por hoy, son caras. En los siguientes gráficos muestro los costos de los distintos tipos de energía, obtenidos de una presentación hecha por la Comisión Nacional de Energía el año 2005. No encontré datos más actualizados (que seguramente los hay), pero para efectos de comparación, cumplen con mi objetivo.
Las energías renovables son el futuro del mundo, hay que prestarles atención y apoyo, como se está haciendo. Pero están lejos de suplir en un alto porcentaje los requerimientos de mediano plazo. Y tienen una gran “pero”: su generación es discontinua, lo que implica tener grandes y costosos acumuladores de energía, o tener generación combinada, con un complemento de generación contaminante, generalmente termoeléctrica.
Tiendo a pensar que hoy, se requieren tanto las unas como las otras.
Hasta donde llega mi entendimiento (que puede que no llegue demasiado lejos), la energía geotérmica no me parece que tenga un potencial de generación demasiado alto. Y eso sí que significaría “matar” El Tatio en forma definitiva.
La solar, que cuenta con todas mis simpatías, tiene todavía un elevado costo, y al igual que la eólica, requiere grandes campos de paneles solares la primera y aerogeneradores la segunda.
He escuchado que en los próximos años, Chile proyecta cubrir sus requerimientos energéticos con energías renovables no convencionales del actual 3% al 10%. Es un avance, pero está lejos de resolver el problema.
Si fuera posible (que no lo es), de la noche a la mañana, cambiar masivamente a energías renovables no convencionales: ¿estarían la mayoría de los detractores de éste y otros proyectos dispuestos a pagar cuentas de luz de $90.000 o $120.000, cuando hoy pagan $30.000?
Digamos, como algo adicional, que la contaminación vehicular, al utilizar combustibles fósiles, es un tema en extremo preocupante. Se ve como solución (que comparto), los autos eléctricos, de los que ya están saliendo los primeros modelos. ¡PERO PARA ESTO SE REQUIERE MÁS GENERACIÓN ELÉCTRICA PARA PODER CARGARLOS!
Los argumentos en contra de éste y otros proyectos, los entiendo, pero no veo propuestas alternativas realistas para resolver el problema.
Aunque no es algo que se me haya ocurrido a mí, tengo que plantearlo: en lo que respecta al impacto en el paisaje, tanto las represas o las plantas, son un tema menor. La energía, además de producirla, hay que llevarla a los consumidores. Y eso significa líneas de transmisión, que son feísimas y una verdadera agresión hacia quien desea extasiarse frente a un hermoso paraje. Y en ese aspecto, las energías renovables, no renovables, convencionales y las que no lo son, tiene el mismo impacto negativo.
Miren estos paisajes tan poco atractivos:
Algo importante: hay que respetar el derecho de los ciudadanos a expresar su rechazo (o aprobación) en forma pública, en pacíficamente, ante situaciones que les afectan o puedan afectarlos a futuro. Es parte de la democracia. Pero la violencia, venga de donde venga, debe ser categóricamente rechazada.
La solución que resuelve todos los problemas parece evidente: que cada ciudadano se haga cargo de generar la electricidad que requiere para su diario vivir. Instalar paneles solares o torres eólicas en sus casas o edificios. Sistemas de calentamiento de agua solar en los techos para el agua caliente y calefacción. Costear la inversión y su operación y mantenimiento. Que las empresas hagan lo mismo. Y que el Estado se encargue de suministrar el alumbrado público, para lo cual, con la capacidad instalada existente, es más que suficiente.
No más represas, ni plantas, ni torres de transmisión.
Pero me temo que la medida no sería popular entre quienes tengan la capacidad económica de absorber dichos costos. Y para los que no la tengan ¿quién se hace cargo de resolverles el problema?
Sobre Educación
Hace 14 años




















Nótese que a un interés del 4,9%, la pensión con RP cae por debajo del valor de una renta vitalicia a los 80 años, mientras que a un interés de 5,8%, dicha situación ocurre a los 85 años.
Digamos finalmente que el cambio del presente año, si bien parece poco simpático en el futuro inmediato, no deja de tener una explicación plausible en una perspectiva de largo plazo.