miércoles, 23 de octubre de 2013

Por quien no voy a votar

     El título elegido refleja el contenido de este artículo y lo seleccioné porque me pareció llamativo y podría tentar a más de alguno a leerlo por curiosidad. Pero en forma algo menos sensacionalista, podría titularse “El sistema previsional y las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias”
     No me está resultando fácil decidir a quién entregaré mi voto y opté hacer una primera aproximación definiendo por quien no votaré. Con los que queden como “elegibles”, revisaré los programas de gobierno que proponen y definiré si me inclino por alguno (a) que me parezca, bajo mi  modesta opinión, sea lo mejor (o menos malo) para Chile.



     No votaré y quedan descartados en una primera ronda, quienes:   
  •  Propugnen que el actual sistema previsional chileno es expropiatorio y  atentatorio a la dignidad de las personas por su propia concepción.
  • Sostengan que nuestro sistema previsional ha sido un éxito y no debe ser modificado un ápice.
  •  Sigan pensando que las pensiones pueden ser financiadas exclusivamente con los ahorros (aportes) de los propios trabajadores.
  •   Indiquen que la solución al problema actual de las bajas pensiones es volver al antiguo sistema de reparto.
  •   O que la solución es crear una AFP estatal.
  •   Postulen que lo que debe hacerse es aumentar la edad para pensionarse por sobre los 65 años, como ya lo han tenido que hacer países que operan bajo el régimen de reparto, y 
  •  Declaren que las comisiones que cobran las AFP son un robo descarado y una expropiación de los dineros de los trabajadores.

Dicho esto: ¿queda alguien en pie?

   Justificación de mi posición
     Entiéndase como lo que es: mi visión y mis juicios.

     Los candidatos presidenciales no tienen por qué ser expertos en el tema previsional, pero deben tener asesores competentes en esa área. Y si les proponen soluciones que a mi entender son absurdas, dudo no sólo de esos asesores, sino de todos ellos y por lo tanto, no puedo confiar en las propuestas de ese candidato.

A)  Mi no al sistema de reparto
     Está absolutamente quebrado donde se está usando y es una de las causas de la crisis de los países europeos.
     La razón es muy simple: cada vez aumenta más la proporción de personas mayores en relación a los laboralmente activos y por lo tanto es imposible que la cotización de estos últimos sea capaz de financiar las pensiones de los jubilados. El sistema es imposible de sostener.
     Miren este cuadro:




     En 1960, donde muchos de los lectores habían nacido hacía rato, sólo el 7.5% de la población tenía sobre 59 años. En la actualidad, esta cifra se ha duplicado, y seguimos vivos. Y en al año 2100, donde probablemente varios de nuestros nietos serán viejitos y jubilados, la cifra nuevamente más que se duplicará: sobre 1/3 de la población tendrá más de 59 años.
     Este sistema de reparto, que tenía lógica a mediados del siglo pasado, en la actualidad  no tiene pies ni cabeza.

         B)   La AFP estatal

     No cuesta mucho entender que, a menos que fuera capaz de obtener rentabilidades mayores a las de las AFP privadas, tiene nulo efecto en las pensiones. Podría aumentar un poco la competencia (menores comisiones), lo que sólo significaría un poco más de sueldo líquido a fin de mes (muy poco), pero reitero, si se cotiza igual el 10% del sueldo imponible, el efecto en las pensiones es absolutamente cero.   

         C)   Las comisiones usureras de las AFP

     He mencionado en varios artículos, que si bien las comisiones podrían ser algo menores, éstas son en forma significativa inferiores a las de cualquier inversión en instrumentos financieros (depósitos a plazo, fondos mutuos etc).
AFP Modelo cobra un 0.77% del sueldo imponible por cada depósito de cotizaciones obligatorias y el resto, entre 1,27% a 2,36%.
     ¿Cuántos se han cambiado a Modelo porque cobra menos? Muy pocos. Al parecer no es un tema al que los cotizantes le asignen mucha importancia para aumentar la competencia.
Reitero: las comisiones tienen cero efecto en las pensiones.

 D)     ¡Aumentemos la edad de jubilación!

     Es una medida desesperada al ver que las pensiones resultan bajas o que éstas no pueden ser financiadas, como está ocurriendo en Europa que está aumentando la edad para pensionarse.
     Otro sin sentido: a edades avanzadas (¿sobre los 50?), encontrar trabajo es cada vez más difícil. Las empresas buscan personas jóvenes, llenas de energía, con nuevas ideas y mejor preparación. Los viejos quedamos “out”.
     Hago una salvedad: profesionales con competencias en ciertas áreas específicas que, sí, pueden seguir trabajando a edades avanzadas. Pero la gran mayoría de la población no cae en esa categoría.
     Por lo tanto, pretender aumentar la edad para jubilar es condenar a una buena parte de los chilenos a vivir en la premura económica en las postrimerías del período que el sistema consideraría como de vida laboral activa. 

         E)   El sistema es un desastre, expropiatorio. ¡Hay que abolirlo!

     Como concepto, hoy por hoy me parece un sistema “conceptualmente sano”. Tiene varias fallas que he denunciado reiteradamente, pero en general, no es un mal sistema. Es como la democracia: tiene sus defectos pero parece ser la mejor de las alternativas existentes.
     Y aquí daré números, para dar una idea de cómo es nuestro sistema previsional.
     Llamaremos “tasa de reemplazo” al porcentaje de pensión respecto al sueldo imponible de un afiliado promedio durante toda su vida laboral. Hablar del “sueldo de los últimos X años”, como se hizo al diseñar y vender el sistema de AFP, es un error mayúsculo y sin sentido. Algunos pueden tener sueldos bajos al principio que van aumentando en el tiempo (situación bastante común y deseable), pero otros, a medida que se hacen más viejos, les cuesta encontrar trabajo y ven una disminución de sus ingresos en los últimos años (situación cada vez, desgraciadamente, más frecuente). Por lo tanto lo que importa es la cotización que se haya efectuado durante toda la vida laboral, entendiendo que sueldos altos al principio afectan fuertemente y favorablemente las pensiones, mientras que sueldos altos al final, tienen un efecto bastante menor.

     Así funciona nuestro sistema hoy mostrado en cifras que se las doy firmadas.
     Supondré una rentabilidad media de los fondos de 4.7%, que me parece razonable y bastante alcanzable, inferior a la que se ha obtenido desde la creación de los multifondos (septiembre 2002) que ha sido para el fondo C de 4.99% hasta septiembre del 2013, gran crisis del 2008 incluida. (Fuente Superintendencia de Pensiones).
     Me referiré a un retiro programado, por ser el sistema que a mí más me acomoda.
·         Hombre soltero o viudo, cotiza desde los 25 años y jubila a los 65. Tasa de reemplazo (TR) 84% si no tiene lagunas previsionales.  Nótese: es del sueldo medio por el que cotizó. Si tuvo un sueldo medio de $1.000.000 pero estuvo cesante el 10% del tiempo, en vez de una pensión de $840.000, ésta sería de $756.000. Y, si sólo hubiera cotizado la mitad del tiempo de su vida laboral, que es lo que está ocurriendo actualmente y la razón principal porque las pensiones promedio están resultando tan bajas, su pensión sería de $420.000.
·         El mismo hombre, pero si la rentabilidad fuera la obtenida entre el 2002 y el presente (4.99%), su TR subiría de 84% a 92%.
·         Si esa misma persona hubiera empezado a trabajar a los 20 años (no profesional), su TR sería de 110%.
·         Y ¿qué pasa si a futuro las rentabilidades fueran muy bajas, digamos 2% anual? Un desastre.  A tasas bajas el sistema sencillamente no funciona. Aunque hubiera cotizado durante toda su vida laboral, desde los 25 a los 65 años, su TR sería apenas un 35%.
·         Hombre casado: la misma persona pero en vez de ser soltero o viudo, estuviera casado y su esposa tuviera 3 años menos que él: La TR baja de 84% a 74%, porque si el fallece, hay que seguir pagando la pensión a la viuda.
·         ¿Y las mujeres? He ahí el problema. Jubilan a los 60 años, cotizan 5 años menos y viven entre 5 y 6 años más que los hombres (deben, con un menor capital, financiar varios años más de pensión). Y para el caso de un hombre soltero o viudo vuya TR era 84%, para la mujer en situación idéntica es de apenas 52%. O sea, una mujer que ganaba mensualmente $1.000.000, pero tuvo una cotización del 80% de su período laboral (por su condición de madre, la continuidad laboral es menor que la de los hombres), su pensión será de  $ 416.000. Es lo que está ocurriendo.

     Por los datos entregados, la idea que con el sistema de AFP deberían obtenerse pensiones del orden de 70% pero del promedio del sueldo por el que se cotizó, se cumple en el caso de los hombres. Pero las mujeres están lejos de ello y es un punto que he destacado un muchas oportunidades y que hay que resolver con urgencia.

        F)   El sistema vigente es fantástico y hay que dejarlo como está.

     Para las condiciones actuales, tiene varias falencias que he hecho ver en otros artículos.          Menciono algunas:  
  •  Lo ya dicho: las mujeres están en situación muy desmedrada.
  •  La precariedad del sistema laboral chileno (bajos sueldos, facilidad para evadir las cotizaciones, incentivos perversos que motivan a algunos a cotizar menos para no perder beneficios sociales, etc).
  • El sistema definido por la Superintendencia de Pensiones para el cálculo de los retiros programados tiene un serio problema: desde el año 2008 ha bajado las pensiones de los primeros años, donde la probabilidad de sobrevivencia es alta, para que hayan fondos para pagar la pensión a edades avanzadas, donde las probabilidades que el pensionado siga vivo son bastante menores. O sea, hambre para hoy para tener pan para mañana. Los grandes beneficiados: los herederos, pues los fondos que quedan son heredables y con este sistema de cálculo los saldos en las cuentas de jubilación son bastante mayores que la forma como se calculaba antes (que también era perversa, pues a cierta edad los fondos se acababan y el viejito se quedaba sin pensión).
  • Las lagunas en las cotizaciones son el principal problema del sistema: o porque no se pagan las cotizaciones debidas o porque la gente simplemente no cotiza. Tengo la cifra de diciembre de 2011: sólo el 46% de las personas laboralmente activas cotizó, situación que se mantiene en la actualidad. Así es imposible pretender que el sistema otorgue pensiones razonables. Es necesario una fuerte fiscalización e imponer la obligatoriedad de hacer los aportes establecidos al fondo previsional.
  • La cotización al sistema del 10% es insuficiente para compensar las lagunas normales que se producen (cesantía) y para obtener pensiones más altas.
  • La creación de los multifondos fue a mi juicio, un error. En un sistema de pensiones no se pueden correr riesgos demasiado altos. Lo que pasó el año 2008 fue una debacle: el fondo A aún no recupera las pérdidas (cercanas al 40%) que tuvo (el C, afortunadamente sí). Hubo un entusiasmo debido a las rentabilidades históricas que se obtuvieron hasta el año 2002, al cual, reconozco, me sumé. Pero a futuro no creo que haya alguien que se atreva a apostar a que se repetirán. Mi opinión: el fondo C me parece razonable. El E, como para tenerlo como alternativa permanente, me parece mala: rentabilidad demasiado modesta aunque, cierto, de riesgo casi nulo.
     Mi proposición para cambiar el sistema de pensiones:

     Algunos candidatos postulan algunos de los siguientes puntos, cayendo a su vez en propuestas que mencioné anteriormente y que considero inaceptables.
Mencionaré las que me parecen más relevantes, sin que ellas sean las únicas.
  •   Aumentar el nivel de cotizaciones, manteniendo el 10% por parte del trabajador, pero definiendo un aporte del empleador y además, un mayor aporte estatal. Para llegar a una cotización del orden del 18% del sueldo imponible, con lo que las pensiones actuales subirían un 80%. Todo analizado con lupa en mano, para no afectar la competitividad y empleabilidad del país.
  •  Las damas: no hay muchas alternativas: o se sube su edad para pensionarse igual que los hombres (65 años) o el Estado les hace una compensación para disminuir la brecha hoy evidente entre ambos sexos. Algo de ello se hizo en la reforma del año 2008 (bono por hijo nacido vivo),  pero abiertamente insuficiente.
  •  Cambio de la norma para calcular los retiros programados, estableciendo un seguro financiado parte por el trabajador y parte por el Estado, que pague las pensiones si el jubilado sobrepasa cierta edad avanzada, del orden de 4 años sobre las expectativas de vida. Con ello se permite que la persona utilice en mayor proporción lo que logró ahorrar durante su período de cotizante y los fondos se agotarían en el momento en que entra a operar el seguro. Mayores pensiones (estimadas entre 10 y 20% superiores), con mala cara por parte de los herederos, pues su herencia será menor.
  •  Dejar como alternativas de inversión tipos de fondos cuyo riesgo sea razonable dadas las características de lo que se trata: los ingresos para la vejez. Propongo eliminar los fondos A y B.
  •  Reforzar el control y exigencia para que las cotizaciones se cumplan en forma estricta. Las penas del infierno para los transgresores.
  •  Relacionar las comisiones de las AFP a los resultados de su gestión (rentabilidad de los fondos administrados).
  •  No aumentar la edad para pensionarse por sobre los 65 años.
  •  Punto vital: definir si la pensión es un problema de cada cual (así está hoy en gran medida el sistema) o si hay una parte de responsabilidad estatal definida como derecho y otra parte de responsabilidad del trabajador. Creo debe ser compartido y ambos aspectos tener una correlación; que el aporte estatal sea proporcional al esfuerzo personal.

     En la reforma del año 2008 algo se avanzó en eso:

     a) pensión mínima garantizada por el Estado, de $82.052 en julio 2013 y que tiene un componente perverso, pues si alguien va a sacar con sus ahorros una pensión menor que ese valor, le es más conveniente no cotizar  y
     b) el aporte previsional solidario  para quienes reciban una pensión inferior a $255.000 (no significa que se llegue a ese valor; el Estado sólo hace un aporte por sobre la pensión que recibe el jubilado según una fórmula).

     Nuevamente: ese aporte es insuficiente. Su rediseño debe ser hecho con mucha sabiduría para no producir efectos contraproducentes. Es un mayor costo para el Estado; unos quieren financiarlo con mayores impuestos y otros, con mayor crecimiento. Es un tema complicado pero que hay que abordar.
     Pero no se trata de resolver la situación sólo de hoy. El futuro lo veo bastante oscuro. El sistema de AFP, aún con las mejoras que hoy parecen necesarias y posibles, va a ir entregando peores pensiones a medida que pase el tiempo.

     La razón: las expectativas de vida, como ya sabemos, van aumentando en el tiempo y por lo tanto, con el mismo capital, habrá que financiar más años de pensión y éstas serán cada vez más bajas.
     Es un tema para el que conviene tener por lo menos esbozada una solución desde ya. El Estado deberá hacer aportes crecientes en el tiempo.
     Esta será la población en Chile mayor a 90 años en el mundo de nuestros bisnietos (2010), cuando la población del país se espera sea menor que la actual: sólo 15.600.000 personas.



Comentario final


     Algunos candidatos ya los tengo descartados porque por lo que se ha visto en los debates, entrevistas y recientemente en las franjas electorales, están lejos de mis aspiraciones o abiertamente van en sentido contrario. A los que quedan, que no son muchos, les dedicaré tiempo a ver en detalle sus programas de gobierno, aunque su contenido no signifique necesariamente que lo vayan a hacer si llegan a la presidencia.   

martes, 15 de octubre de 2013

Intervencionismo electoral

     En plena campaña electoral, los temas políticos saltan a primera plana.
     Hay algunos que llaman a la reflexión y otros a la indignación. Lo del intervencionismo electoral  lo clasifico en la segunda categoría. Por tratarse de un doble estándar y una hipocresía.
     Por lo menos en Chile, desde el regreso a la democracia, ha existido siempre y en forma sistemática. Por uno y otro bando y con o sin uso de recursos públicos. Más bien, en forma combinada diría yo.
     Adoptar la postura de ejercer el intervencionismo y justificarlo como que es lícito y sin uso de recursos  públicos cuando me conviene y denunciarlo con bombos y platillos hasta la majadería  cuando quien lo ejerce es el bando contrario, me parece inaceptable. Una muestra de inconsecuencia de los políticos. Una de las tantas.


     A fines de 1999, segunda vuelta presidencial entre Lagos y Lavín, me vi personalmente involucrado en forma absolutamente involuntaria, en un descarado intervencionismo en favor del candidato de la Concertación, el ex presidente Ricardo Lagos: presionado para autorizar que una persona quedara liberada de sus obligaciones laborales para dedicarse  a la campaña política, en su horario de trabajo y obviamente sin afectar sus remuneraciones que eran pagadas con recursos que se supone pertenecen a todos los chilenos: los del cobre. No daré más detalles pero debo indicar que tuve que pasar por situaciones bastante desagradables.
     Y antes, ¿no era así? Antes de 1973 no tengo ningún testimonio personal que dar, pero para el plebiscito del Sí y el No (1988), también me tocó vivir una situación de presión para que personal que trabajaba en mi área firmara su apoyo al Sí en forma pública. Otro de los malos ratos que recuerdo.
     Por lo tanto, solapado o descaradamente, el intervencionismo es un hecho. Ha existido y me temo seguirá existiendo por ser parte de la naturaleza humana cuando se trata de mantener o recuperar el poder.
     Si la denuncia proviniera de pactos políticos que nunca han detectado el poder, podría otorgarles el beneficio de la duda respecto a cómo actuarían, aunque me temo no sería muy diferente a como se ha hecho históricamente. Pero eso es una conjetura no demostrable.
     Mi ideal es que los gobiernos mantuvieran una total prescindencia de participar en las contiendas electorales. Desgraciadamente los ideales a veces se transforman en quimeras  y ése pareciera ser uno de ellos.

     Una democracia necesita de los partidos políticos, que actúen en forma consecuente y transparente. Esas polémicas de la Alianza contra la Concertación en el pasado, y de la ex Concertación contra la Alianza del presente, además de aburridoras, me parecen abiertamente hipócritas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sr Lagos: ¿por qué dijo eso?

     Hoy estoy de mala leche con los políticos.
     Dos casos como justificación:

Los dichos del ex Presidente Lagos.

     A raíz del centro penitenciario Cordillera, creado bajo su administración el año 2004, en una entrevista en televisión, el ex presidente expresó:

“Yo puedo responder por el período de un año que hay bajo mi administración. Lo que me sorprende es que ya llevamos 3 años y medio del actual gobierno y nadie había reparado en estos privilegios que no están establecidos en ninguna parte y que son violatorios de las normas”.

     No me voy a referir a la lógica de la creación de ese penal, a su implementación y establecimiento de los conocidos privilegios y a su reciente cierre. Sino al hecho de la práctica habitual de la mayoría de los políticos de presentar las cosas según sus propios intereses, con absoluta prescindencia de recato y una razonable dosis de equidad.  
     ¿Por qué mencionar los 3 años y medio del Presidente Piñera y no los 4 años de la ex Presidenta Bachelet, donde no sólo no se reparó en  esos privilegios, sino donde fueron establecidos?
     Era la oportunidad  de disparar contra la tienda contraria, y lo hizo, haciendo caso omiso que la coalición que él apoya y que en su oportunidad encabezó,  tiene tejado de vidrio.

Centro penitenciario Cordillera


Reflexión: ¿A quién hay que atribuirle el mérito del cierre de Cordillera?
Creo a las declaraciones rayanas a lo onírico por lo absurdas del general Contreras, sin las cuales ese penal y sus establecidos privilegios podrían haber quedado inalterables por una cantidad indefinida de años.

Lo que dijo Lavín

     Como consecuencia de una entrevista  al Presidente Piñera en que se autoformuló la pregunta e indicó que en su opinión Evelyn Matthei había cometido un error al votar por el SÍ, Lavín trató de amortiguar el impacto de esa declaración indicando:

“Ustedes saben, el Presidente es el jefe del fan club de Evelyn Matthei".

     No puedo creer que realmente piense eso, sino que le pareció una frase conveniente dada las circunstancias, que parece bastante ridícula.

     Respecto al Presidente Piñera, mencionado en los dos casos, creo está jugando una complicada y arriesgada partida de ajedrez político.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

A propósito del 11 de septiembre

     Estamos a pocos días de un nuevo 11 de septiembre. 40 años.

     En los medios de comunicación, gran parte del material está dedicado a recordar ese episodio traumático de la historia chilena. Algunos tratan de mostrar cierta imparcialidad, con resultados dudosos: es muy difícil mostrar los hechos, tanto anteriores como posteriores, sin ser influenciados por las posiciones y vivencias personales.

     Muchos detractores centran el foco en los atropellos producidos después del 11, hecho hoy innegable. Y muchos defensores, en las condiciones de polarización y odio que desembocaron en el golpe de estado como única salida posible.

     La historia es un continuo y esa segmentación en nada ayuda a tener un panorama que permita entender lo que ocurrió en forma imparcial y que sea un aporte fundamental para no volver a repetir los errores del pasado.

     No sé cómo terminará escribiéndose la historia. Hoy está claramente inclinada hacia una de las visiones. 

     Voy a plantear como veo hoy las cosas. Viví el 11 de septiembre en Chuquicamata. Tenía 26 años. Y viví también el proceso de descomposición de la sociedad e institucionalidad chilena, mayoritariamente como estudiante universitario, en la que fue la cuna del MIR: la Universidad de Concepción.

      Si el escrito pareciera contener afirmaciones, declaro que no lo son: son simplemente juicios que no pretendo sean compartidos ni menos que convenzan a nadie.

Sólo un par de antecedentes históricos

     La descomposición de la sociedad chilena empezó en la década de los 60.
     Tanto el partido socialista (Congreso de Chillán de noviembre de 1967) como el MIR (1965 y 1967) proclamaron la lucha armada como único medio para tomar el poder y transformar a Chile en un estado marxista – leninista.

     Ya en el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), fuerzas opositoras al proyecto de la izquierda, pedían la intervención militar para revertir el proceso. Entre cacelorazos, iban a los regimientos a tirarle maíz a los militares: “Gallinas, salgan de los cuarteles a poner orden”. "Patria y libertad" se estaba armando para combatir al gobierno de Allende y participar en la guerra civil que se produciría si las FF.AA. se dividían.

     La irracionalidad era absoluta: los contrincantes habían pasado a ser enemigos y a los enemigos hay que aniquilarlos.
     Me tocó presenciar a pocos metros el asesinato del estudiante Arnoldo Ríos (diciembre de 1970), en el campus de la Universidad de Concepción, por parte de integrantes de la brigada Ramona Parra de las Juventudes Comunistas. Sí, siendo ambos bandos de izquierda.

     Se había hecho carne el desafortunado lema del escudo: “Por la razón o la fuerza”. La razón era si el contrario razonaba como yo, lo que a esas alturas era ya un imposible. Quedaba sólo la fuerza.

Alternativas para superar la crisis

     Dentro de esa falta de cordura y una ideologización exacerbada, era difícil imaginar una salida que no fuera:
  • ·        La guerra civil, que muchos veían cada vez más cercana.
  • ·        Un autogolpe de estado, implantando la dictadura del proletariado preconizada por el marxismo o
  • ·        Un golpe de estado por las fuerzas opositoras al gobierno de la Unidad Popular. Los militares eran los únicos capaces de ejecutarlo.

Ocurrió lo último.




     Un notable análisis de la situación del país, que ya había compartido con los lectores del blog, lo hizo el revolucionario de aquel entonces Mauricio Rojas, hoy profesor de historia en una universidad de Suecia. Un notable aporte para entender nuestra historia en los años previos a septiembre de 1973. Está en:


La opción de los vencedores

     En cualquiera de las alternativas, el bando vencedor debería establecer una dictadura que asegurara el control del país e instaurar su propio modelo sin contrapeso. Dado el estado en que se encontraba la sociedad chilena, otra salida parecía imposible.

     Y una dictadura debe sostenerse necesariamente en la fuerza.
  • ·        Torturando para obtener las confesiones necesarias para desbaratar cualquier intento opositor y desestabilizador.
  • ·        Sacando del mapa del país a los opositores que pudieran significar un peligro, ya sea deportándolos o dándoles muerte.
  • ·        Infundiendo temor a quienes tuvieran la intención de actuar en contra del nuevo régimen.

     Eso nos muestra la historia de las dictaduras, independientes de su color,
varias de las cuales siguen vigentes en algunos países de nuestro planeta.

     Éste es el género al que pertenecemos, aunque no queramos reconocerlo.

La reconciliación

     Termino mi reflexión con las palabras finales del artículo de Mauricio Rojas:

     Sobre todo esto deberíamos ser capaces de iniciar una reflexión sincera, ya que para reconciliarse Chile necesita de una memoria histórica sin silencios, que no se adecue a las conveniencias de unos u otros ni se quede a medio camino. Una memoria trunca distorsiona la verdad y da pábulo a una distribución unilateral de las responsabilidades que no nos ayuda a avanzar hacia aquello que le debemos a Chile: un relato verídico de cómo llegamos a separarnos y odiarnos a tal punto que un día nos arrogamos el terrible derecho a destruirnos unos a otros.


¡NUNCA MÁS!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Censo 2012: una vergüenza nacional

     El censo terminó el 30 de junio de 2012 y al mes siguiente (julio 2012), sin hacer ningún análisis profundo, por la mera observación de la realidad (a quienes habían censado en varios edificios por los anuncios de “Censado” y por las notificaciones que deberían haber recibidos quienes no se encontraban en sus casas), escribí un artículo en el que sostenía respecto al que se suponía sería el mejor censo en la historia de Chile, que:

• El sistema fue mal diseñado, o
• Su implementación y control fue abiertamente deficiente, o
• Los censistas no hicieron bien su pega, inventaron los datos o indicaron que no encontraron a nadie, cuando no era cierto. 

     El artículo está en:

     Y miren lo que ocurrió: fue tema noticioso hace meses, significó la renuncia del director del INE y hoy volvió a estar en primera plana: la comisión externa de expertos indica que el censo estuvo mal hecho y proponen hacer un nuevo censo corto (de un día, como era antes).

     Concluía mi artículo diciendo:

Por lo tanto, cuando se publiquen los resultados, estaré obligado a decir:

¡TOMO EL RESULTADO DE ESTE CENSO CON APREHENSIONES!
   
     Quedé corto: debí decir que el resultado del censo simplemente no iba a servir y que fue un montón de plata botada a la basura.

     En este caso ni funcionaron las instituciones ni mucho menos se aplicó el concepto de gestión de excelencia.

El censo se hizo más o menos así.



     Una lástima y una vergüenza.

martes, 6 de agosto de 2013

Los castrati: una muestra de la atrocidad de que somos capaces los humanos.

     Disfruto con la ópera, aunque disto de ser un erudito. De hecho, tengo dificultades para distinguir con facilidad una soprano de una mezzo. Ni hablar de poder diferenciar a una soprano lírica, de una ligera, spinto o de colatura: ninguna posibilidad ni siquiera remota.


     Se me ocurrió escribir sobre el tema a raíz de un post publicado en Facebook  por un amigo del colegio.
     Simplemente la existencia en el pasado de los “castrati” resulta de una bestialidad de las más atroces: castrar a un chico antes de la pubertad para que no perdiera la voz de niño: voz blanca o voz de ángel. Su registro vocal se mantenía a través de los años como una voz femenina.

Las razones

     No se trata de un intento de entenderlas ni mucho menos justificarlas. Simplemente exponer dos de las razones que indican quienes han estudiado el tema:
  • ·         Una ¿errada? interpretación de la Biblia de una de las cartas de Pablo a los corintios:

“Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1.ª Corintios 14:34-35).
     Si mis lectoras se han indignado con la carta, sólo puedo expresarles que comparto su sentimiento.
     Como las mujeres no debían hablar (ni menos actuar) en público, en los coros de las iglesias y en la ópera éstas debían ser reemplazadas por hombres. ¿Cómo lograr que un hombre mantuviera su voz de pre púber y tuviera un registro vocal femenino? Mediante “una intervención” que evitara su desarrollo varonil:


  • ·        Era una manera de poder aspirar a la fama y la fortuna. Algo parecido a hoy si hacemos un paralelo con los chicos que quieren ser jugadores famosos de fútbol. Y a los “castrati” les pasaba algo parecido a lo que vemos hoy: algunos lograban vivir del canto y muy pocos alcanzaban la fama. Algo obvio: quienes se sometían al “´proceso” normalmente pertenecían a las clases bajas de la sociedad.


Sólo un poco de historia

Ø  La práctica bárbara para esos fines fue ampliamente utilizada entre los siglos XVI y XVIII, aunque se usaba con otros objetivos desde antiguo y en distintas culturas.
Ø  Se usó principalmente en Italia: se indica que se practicaban del orden de 4.000 anuales, principalmente en niños entre 7 y 9 años. Podían hacerlo médicos (tipo abortistas actuales) y también barberos (me imagino usando la navaja de afeitar).
Ø  Como era de esperar: la mayoría moría en el intento a causa de una infección generalizada. No más del 1% alcanzaba la aspirada fama y fortuna.
Ø  Los “castrati” tuvieron su época de gloria en los períodos Barroco y Rococó.
Ø  Grandes autores escribieron óperas para ellos: Monteverdi, Vivaldi, Haendel, Gluck y hasta dos de mis favoritos (autores, no esos personajes en particular): Mozart (La falsa jardinera) y Rossini (Aureliano en Palmira).
Ø  La práctica fue abolida en los tiempos de la Revolución Francesa y recién en el año 1902, el Papa León XIII prohibió cantaran “castrati” en los coros del Vaticano. Hay que decir que la Iglesia hizo algunos  intentos por proscribir la práctica, pero como “el arte necesitaba de ellos”, la situación se mantuvo.


El convencimiento

     Tiendo a pensar que los más interesados en esa alternativa de vida eran los padres (un buen futuro para el niño), que no pueden tener otro calificativo que desnaturalizados.
     En la bibliografía consultada, esta carta de cómo convencer a un chico se repite por considerarse un “clásico”. Copio una parte.

     Fue escrita en 1685 por Charles de Saint-Evremond a M. Dery.

Mí querido niño:
……..
Por mi parte, intentaré conseguir tu fortuna de una manera menos desagradable y te diré, utilizando la insinuación, que necesitas suavizarte por medio de una pequeña operación que garantizará la delicadeza de tu complexión durante muchos años, y la belleza de tu voz para el resto de tu vida. 

Están por tanto garantizadas tus amantes, y es una gran suerte; no tener esposa quiere decir que te librarás de un gran mal -- ¡tendrás la suerte de no tener mujer, y más suerte aún de no tener hijos!
Protégete de todos estos males con una operación rápida; sólo estarás comprometido contigo mismo, disfrutando de la gloria después de este pequeño asunto que te conseguirá tanto fortuna como la amistad del mundo. 

     Espeluznante, por decir lo menos.
     Llamará la atención lo de las “amantes”. Pues sí, la literatura indica que algunos llevaron una vida sexual activa. No sólo eso: eran muy apetecidos por las damas de las cortes, pues les permitían tener aventuras sin el riego de un embarazo. Pero la mayoría perdían totalmente el interés en el tema.

Cómo se hacía

Había varias formas de realizar la castración. Una de ellas:
Consistía en bañar al niño en agua caliente para que los testículos estuviesen más "tratables". «Un rato después, presionaban la vena yugular, lo que hacía que los pacientes se volviesen tan insensibles que entraban en una especie de apoplejía y la operación se realizaba con escaso o ningún dolor».

     Esta simple descripción pone los pelos de punta.

¿Qué pasó después?

     Las voces de los “castrati” en las óperas, cuando éstos dejaron de existir, fueron reemplazadas por:
·         Sopranos o mezzosopranos, que hacen un papel masculino, como el Orfeo de Gluck, o
·         Por los contratenores, que por una condición endocrina (sin intervención de terceros) no le permiten alcanzar la madurez sexual, manteniendo un registro de voz femenino. Es una anomalía hormonal en la cual el afectado no tiene ninguna responsabilidad.

     Es el caso del hoy conocido Andreas Scholl, que fue el motivo  del post del amigo que mencioné al principio. Si quieren escucharlo, copio el link.

Andreas Scholl. Xerxes de Handel (Ombra mai fu).

     Ese tipo de voces, al contrario de lo que indican algunos entendidos, me resultan chocantes.

Otras brutalidades humanas

    La lista en tan larga, que sólo al mencionar algunas da vergüenza de pertenecer a ese género. Ejemplos:
  • ·         Los sacrificios humanos, como en la cultura maya. Impresionante su desarrollo agrícola, arquitectónico, su numerología y sobre todo, su conocimiento astronómico. Y todo eso, unido inexplicablemente al sacrificio de doncellas y niños, pues los dioses necesitaban sangre humana para alimentarse y sólo así se lograban sus favores.
  • ·         Las muertes “justificadas” por razones religiosas, como en la Inquisición (que para colmo la llamaban “Santa”) o durante la conquista de América.
  • ·         Y otras más recientes, como el terrorismo por razones religiosas. El mejor y más impactante ejemplo: las Torres Gemelas.
  • ·         Las guerras en general.
  •       La esclavitud.
  • ·         El holocausto nazi.
  • ·         Las torturas y ajusticiamientos de regímenes totalitarios de todos los signos y presentes en todas las épocas de la historia.

El bien y el mal

     En las religiones se habla siempre de la lucha del bien contra el mal.
     Creo que no se trata de una lucha: es simplemente una coexistencia dentro de las sociedades humanas. Es parte de nuestra esencia, aunque quisiéramos que no fuera así.
     La esencia en los animales no racionales es actuar de acuerdo a su instinto; no existe el bien y el mal. A nosotros la racionalidad nos pone en la disyuntiva de tener que decidir sobre lo que es correcto y lo que no lo es (valores, moral, conciencia).
     La lógica pareciera indicar que a medida que la humanidad evoluciona, debería haber un tránsito a sociedades con un mayor respeto  y fraternidad hacia nuestros semejantes. Si observo el pasado y el presente, ahora esta evolución positiva está al menos en parte escrita en el papel, pero en la práctica, no me parece que estemos demasiado lejos de la barbarie del pasado.

     ¿Vendrán tiempos mejores?