viernes, 4 de junio de 2010

Desastre ecológico en el Golfo de México

Me resulta imposible no comentar la emergencia ecológica que está viviendo nuestro hermoso planeta azul. Sus consecuencias ya llegaron al litoral, evidenciándose las primeras consecuencias dramáticas para los seres vivos, el hombre entre ellos.
Debo declarar que no soy un ecologista acérrimo. Pero el sentido común (según algunos, el menos común de los sentidos) nos indica que debe compatibilizarse inteligentemente las necesidades de subsistencia y desarrollo del hombre, con la conservación del planeta que nos ha dado la posibilidad de existir.
Existe el concepto de “Magnitud del riesgo”, que básicamente mide el efecto combinado de las probabilidad de ocurrencia de un evento no deseado y sus consecuencias (gravedad). Si dicha magnitud cae en un rango intolerable, definitivamente es un riesgo que no debe ser asumido. Mucho me temo es el caso de la fuga de petróleo que está ocurriendo en las operaciones de British Petroleum en el Golfo de México.
Primera consideración: La magnitud del daño que puede ser causado, me da la impresión que aún no ha sido debidamente dimensionado. O, por lo menos, no ha sido divulgado en profundidad por los medios de comunicación masiva.
Segunda consideración: La reacción normal, es decir que los responsables deben hacerse cargo de los daños y de revertir la situación. No siempre es posible. Una empresa, que tiene un desastre como el que se comenta, puede tener hasta la mejor intención de hacerlo (nótese, sólo dije “puede”); pero existe la posibilidad que tengan limitaciones técnicas (no tan importante, pues ésta podrían ser contratadas a terceros que sí la tengan) y fundamentalmente, económicas y financieras. Si la empresa tuviera que dedicar todo su patrimonio a resolver el problema y ni así fuera posible hacerlo, la empresa se va a la quiebra. Producida la quiebra, ya no existe la empresa y por lo tanto, legalmente ya no existe el responsable. Y el petróleo sigue saliendo y contaminando.
No cabe otra alternativa que sea el Estado quien asuma la responsabilidad, no penal, pero moral y para evitar daños mayores. Pero…..¿y si el problema no tiene solución? Seguirá saliendo el petróleo, no hasta el infinito, pero hasta que se agote el yacimiento. Consecuencias: exterminio de especies, zonas de mar y playas sin especies vivas, llenas de petróleo, ciudades enteras que tengan que trasladarse, perdiendo las personas sus pertenencias y fuentes de subsistencia….
Me parece una “Magnitud del riesgo” intolerable.
Segunda consideración complementaria: Si ya la empresa no puede responder, que lo hagan las personas responsables, y que se vea comprometido su patrimonio (esto es ficción, pues si no hay responsabilidad penal, las empresas responden hasta en monto de su patrimonio, pero no con el patrimonio de sus ejecutivos, trabajadores o accionistas).
En esta ficción, supongamos que pierden todo y los mandamos presos. Pero el petróleo sigue emanando del fondo del mar.
Tercera consideración: Para que un riesgo sea controlable, deben haber medidas que, producida una emergencia, se implanten rápidamente para controlar el siniestro y minimizar sus efectos. Es cosa, nuevamente, de sentido común. Pero lo insólito es que, en este caso, una vez producida la explosión (que no nos olvidemos, dejó 11 muertos), se empezaron a diseñar e implantar soluciones para detener la fuga, y que hasta donde sé, aún no han dado resultados satisfactorios (ayer salió la noticia que se logró mitigar la fuga, pero no detenerla). O sea, no se estaba preparado para una situación de esta naturaleza que, aunque de probabilidad remota, me imagino se sabía podía ocurrir. Esto me parece inaceptable.
Cuarta consideración: Algunos incidentes con características similares han ocurrido en el pasado. Pero éste tiene una especial connotación dada la profundidad que tiene el pozo (a unos 1.600 metros).
¿Qué se puede hacer?
Lo dicho: si una actividad económica o humana tiene una magnitud de riesgo que es intolerable, dicha actividad debe ser proscrita. Prohibida en todos los países del mundo. Podría ser el caso de la explotación petrolera marina, o las plantas nucleares cercanas a centros poblados (no me opongo a lugares como el desierto de Atacama, ubicadas en zonas no pobladas y usando parámetros de seguridad que estoy seguro los entendidos deben conocer).
Esto sería económicamente un desastre, dirán algunos. Sí, pero desastre transitorio, que debería aceptarse en aras a un bien mayor.
Existe una fuente de energía “casi” inagotable: el sol (se agotará algún día, pero cuando esto ocurra, de lo menos que estaremos preocupados es de estos temas tan terrenales). Otra: el viento. Una tercera: el agua (hidroeléctrica, que algún impacto ambiental puede tener pero me parece un tema manejable). Y por nombrar otra, el agua para producir hidrógeno.
Ya sé que hoy por hoy son energías más caras. Pero están ahí, y si no se han usado más intensamente como debería haber sido, probablemente se deba a:1) Intereses económicos de quienes viven del petróleo y sus relacionados, 2) Falta de visión o de decisión política de quienes deberían haber asumido un rol protagónico en el tema (los líderes mundiales) 3) Otros (miopía, apatía, irresponsabilidad, tomar actitudes como el “dejar hacer” o “después de mi, el diluvio, etc).
Cualquier medida que se adopte en un sentido positivo para tener en general tecnologías sustentables y ecológicamente amigables, probablemente repercutirá en nuestros bolsillos, por lo menos en el futuro inmediato (a la larga, supongo será más barato para la humanidad). Pero considero que es el costo por el mero hecho de existir y lo más importante, tener probabilidades altas que la vida en la Tierra siga existiendo.
Sería injusto decir que no hay preocupación por el tema. Se habla de él, y se van tomando algunas acciones, pero insuficientes y a un ritmo cancino. Parece ser la hora de poner el pié en el acelerador, y si los hechos del Golfo de México sirve para ello, por lo menos se obtendrá algo positivo del desastre que estamos viviendo.

jueves, 27 de mayo de 2010

La primera cuenta del Presidente Piñera


Siempre hay más temas sobre los cuales me gustaría decir algo, que el tiempo que me parece disponer.

De la fuga de petróleo en el Golfo de México y de la Euro-crisis económica, por ejemplo. Espero salgan a su debido tiempo.

Antes que pase más tiempo, no un análisis profundo pero por lo menos un par de consideraciones sobre la cuenta del Presidente Piñera del 21 de Mayo.

La mayoría está de acuerdo: llevaba poco más de dos meses en el gobierno, enfrentando la emergencia del terremoto-maremoto, y era más lo que podía decirse de “lo que queremos hacer” que de “lo que hemos hecho”.

Partió el discurso (de casi 2 horas) bastante tenso, pero con el tiempo se fue soltando y “agarrando vuelo”.

Una de las características de la actual política chilena que me llama la atención y de lo cual me congratulo, es que un discurso de la Alianza (como el que comento), bien podría haber sido pronunciado por la Concertación, y viceversa. Lo que viene a significar que tanto los partidos de centro-derecha como los de centro-izquierda, tienen una visión de futuro bastante coincidente, lo que es positivo para la estabilidad política del país.

Piñera hizo anuncios sobre temas que bien podrían considerarse banderas de la Concertación. Sobretodo en el ámbito social. Y otros en el ambiente político, como la inscripción electoral automática y el voto voluntario (que en su oportunidad fue rechazada por los partidos que están ahora en el gobierno, pero parece que hoy soplan otros vientos, de lo cual me alegro).

Lo que me tiene inquieto es si se podrá equilibrar sabiamente la necesaria preocupación por los temas sociales (erradicación de la pobreza, equidad, igualdad de oportunidades, educación y salud de calidad para todos……) y la generación de los recursos necesarios para su financiamiento (crecimiento económico). Habrá que verlo con el tiempo, aunque confío que así sea para el bien de todos.

Algunos puntos relevantes:

*Sueldo mínimo ético.
*Posnatal para las mujeres de 6 meses.
*Aumento de las pensiones mínimas para jubilados garantizadas por el estado (ya se hizo bastante en el gobierno de Michelle Bachelet con la reforma previsional).
*Jubilación para las dueñas de casa (no recuerdo si tocó el punto, pero está en el tapete)
*Calidad de la educación y la salud.

Todo esto tiene un costo no menor, y son medidas “para siempre”, no como el caso de las acciones para la reconstrucción que son transitorias.

La lógica parece ser: “Si crecemos a un, digamos, 6% anual, tendremos recursos de sobra para financiar estas iniciativas”. Bien. Pero si no se da dicho crecimiento, ya sea por razones endógenas o exógenas…¿qué ocurre?

Una alternativa fácil para algunos políticos pero de consecuencias nefastas: “¡Subamos los impuestos!” Significa desincentivar la inversión y el ahorro, frenar el ritmo de desarrollo y de generación de empleos…. Un círculo vicioso. En todo caso, no parece ni debiera ser la idea del nuevo gobierno.

Las economías de los países tienen bastante similitud con las finanzas caseras: cuando se gasta más de lo que se gana, tarde o temprano sobreviene el desastre. Es lo que le pasó a Grecia, ahí con el agravante que se ocultó la situación hasta que estalló por su propio peso, lo que no permitió tomar las medidas correctivas a su debido tiempo. Venezuela está en el mismo caso. Amerita algunas consideraciones en un artículo separado.
Debo decir que lo que planteo en el caso de Chile, no es ni remotamente un sentimiento negativo. Chile ha tenido, por décadas, un manejo de la economía absolutamente pragmático, con ministros de hacienda que han sido un verdadero lujo. No veo porque ahora la situación deba ser distinta. Es simplemente una duda, cuya base probablemente se sustente en mi ignorancia.

jueves, 29 de abril de 2010

Laurence Golborne, Ministro de Minería


El domingo pasado, haciendo zapping en la tele, vi una parte de la entrevista que le hizo Tomás Mosciatti (CNN Chile) al nuevo ministro de minería, Laurence Golborne.
Mi primera reacción fue preguntarme ¿quién es ese señor? Pero en el transcurso de la entrevista, me dejó gratamente impresionado.
Sé que para la mayoría de los mortales chilensis, el Ministerio de Minería no es precisamente el que les llama más la atención, pero para quienes hemos estado (o siguen estando) ligados a esa actividad, resulta de interés conocer en que dirección se desea que vaya navegando el barco.
Me llamó la atención, en primer lugar, la propiedad, conocimiento y seguridad con que abordaba los temas que le planteaba el entrevistador (que es bastante quisquilloso). Hasta llegué a pensar que conocía las preguntas de antemano.
Daba la impresión que llevaba mucho tiempo en el cargo, y realmente hacía poco más de un mes que había asumido sus nuevas responsabilidades.
Pensé: debe haber estado por largo tiempo ligado a la actividad minera. Entré a Wikipedia, útil herramienta para desasnar a los poco entendidos en algún tema. Y me encuentro que su carrera profesional la hizo inicialmente en el área de los combustibles (ESSO Chile) y luego saltó al negocio del retail. De minería ¡NADA!
No me queda otra alternativa que concluir que el tipo debe ser brillante.
Fue alumno destacado del INBA, y no nació en Las Condes, Vitacura o Lo Barnechea (que supongo la mayoría de los ministros deben haber nacido por esos lados), sino en Maipú. Sus estudios universitarios los financió con una beca, que terminó de pagar no hace muchos años. Eso sí, es de la Universidad Católica, que es lo que se lleva.
En todo caso, parece ser un ejemplo de esfuerzo y tesón, bien acompañados por la capacidad intelectual con que lo dotó la Madre Naturaleza.
Muy rápido de mente y de palabra. Me hizo recordar a Marco Enríquez-Ominami, aunque al ex candidato las ideas le fluyen más rápido que las palabras, por lo que éstas parecen salir de una ametralladora. En Golborne, me pareció que ambas iban muy rápido, pero a la misma velocidad.
¿Qué pretendo al escribir esta nota? No mucho. Sólo dejar constancia de un hecho que me llamó la atención.
Sr. Golborne: le deseo el mayor de los éxitos en su gestión.

lunes, 29 de marzo de 2010

Fuebre porcina. ¡CUIDADO!

Cuando se empezaron a oír voces que el tema de la fiebre porcina era una maquinación maquiavélica de farmacéuticas para ganar dinero en forma fraudulenta, pensé escribir algo en el blog. No lo hice en esa oportunidad, pues Chile, a poco andar, desestimó el peligro y las medidas de prevención que se tomaron los primeros días. Pensé: ¡Bien por Chile, que oportunamente no se dejó engañar por una campaña que estaba dejando al descubierto, al parecer, sus negras intenciones!
Acabo de recibir un mail, con una campaña en Chile diciendo ¡NO A LA VACUNACIÓN!
No voy a hacer un análisis personal del tema, pues estoy en otras tareas y además no tengo las competencias para hacerlo. Pero si algunos de los lectores, sus familiares o amigos, piensan vacunarse, no les digo que no lo hagan, pero sí sugiero entren a estos dos links que entrego sobre el tema.
El primero, antiguo ya, es una entrevista a una monja catalana (Teresa Forcades), médico y que por su calidad actual de religiosa, puede hablar con menos temor a presiones que un funcionario de la salud común y corriente. Dice lo que muchos ya sabrán: Que la declaración de pandemia de la gripe AH1N1 (ex porcina) es un absurdo con ribetes surrealistas, y que la OMS pareciera estar coludida en el circo que se montó. Y lo más insólito: el prmer descubrimiento de una anormalidad seria, se debió casi al azar, el hacer un laboratorista checo una prueba que se suponía no tenia porque haber sido hecha.
Para ver la entrevista, pinchen:
http://www.youtube.com/watch?v=sEPYv6hkaTM
La entervista está en 5 partes. Para seguir, hay que "pinchar" la parte siguiente.
La segunda es un blog cuyo objetivo es detener la vacunación en Chile, lo que al parecer es un plan del Ministerio de Salud para vacunar a 4 millones de personas.
La dirección es:
http://detenganlavacuna.wordpress.com/
No sé que pensarán Udes., pero en mi caso, prefiero correr el riesgo de resfriarme y resignarme a pasarme un par de días tomando limonada con miel, y un Tapsin cada 8 horas.

sábado, 6 de marzo de 2010

Terremoto desde otra óptica


Si dejamos de lado el aspecto emocional (importante, no lo dudo) y miramos la tragedia ocurrida en Chile desde un punto de vista estrictamente racional, se me ocurren un par de reflexiones:

Desastres naturales.

Nuestro planeta está “vivo”, como lo está el universo. Parte de su formación como hoy la conocemos, se ha debido a cataclismos.
Que hayan terremotos, que erupcionen volcanes, que aparezcan y desaparezcan islas, que hayan maremotos, huracanes y tifones, son manifestaciones de su actividad. Lo mismo que se desborden ríos o que haya estaciones secas, otras con lluvias torrentosas o inviernos con nevadas impresionantes. Es parte de su actividad natural.
Y como muchas cosas en esta vida, los eventos ocurren en un rango de probabilidades. Alta probabilidad que se sitúen en un rango medio, y menor probabilidad de ocurrencia en los rangos extremos. Pero aunque con menor frecuencia, los eventos extremos siempre ocurrirán.
Los seres vivos, entre los que nos encontramos los humanos, estamos más o menos “diseñados” para soportar situaciones que podemos considerar intermedias. Pero no para los extremos.
A lo que voy: lo ocurrido en Chile hace una semana y en Haití hace un mes es desde el punto de vista humano, tremendamente doloroso. Pérdidas de vidas y lo logrado con el esfuerzo de toda una vida. Pero no es un evento inusual ni que puede ser considerado inesperado y que nos deje atónitos. Es parte de las reglas del juego del existir.
Especialmente destacable es si nos situamos en zonas del mundo que pueden ser catalogadas como poco seguras. América en toda su costa del Pacífico, buena parte de Asia y la zona del Caribe.
Los que vivimos en estas zonas, debemos entender los riesgos a los que estamos expuestos. Una opción sería mudarnos a zonas que me parecen más seguras (nunca 100%) como España, Francia, Alemania o Bélgica (excluidas las guerras, claro está) por nombrar algunos. Brasil en gran medida también parece serlo. Pero decir “tomo mis bártulos y me mudo” no siempre es posible.
Chile ha sido destruido varias veces. Recuerdo los terremotos de 1960 (se conoce como el de Valdivia pero fue toda la zona sur, incluido Concepción, nuevamente afectado); el de la zona central en 1985; el del norte hace unos 12 años y hace unos 3, el de Tocopilla. Alejándonos en el tiempo, tenemos el de Chillán en 1939. Muchos eventos extremos en tan poco tiempo.
Y no está demás tener presente que el país será nuevamente destruido a futuro en una cantidad de veces que nadie puede precisar. Punto que sería conveniente tener presente al momento de decidir donde y como vivimos.

La minimización de los riesgos.

Ahí hay un punto clave. No podemos controlar los fenómenos naturales, pero sí tratar de minimizar sus consecuencias.
Chile, y los países que se encuentran en condiciones similares, deberían tener un plan de emergencia nacional, en que todos los habitantes estén informados y entrenados. Algo hay, pero absolutamente insuficiente. Así como se hacen (¿o hacían?) las operaciones Daisy en los colegios, deberían haberlos en cada edificio, en cada barrio, en cada ciudad.
Un apropiado sistema de alarma y de comunicaciones apropiadas, que no queden mudas por un simple corte de energía, es imprescindible. Y la experiencia de la última semana mostró falencias inexplicables que aun no logro entender.
Y algo que es de Perogrullo: las construcciones deben ser diseñadas según normas apropiadas para no verse afectadas. En este caso, normas antisísmicas. Trabajé muchos años en proyectos y este era un punto extremadamente relevante. Las normas chilenas son claras en ese sentido. La duda es si todas las inmobiliarias y constructoras las siguen rigurosamente, tanto en el diseño como en la construcción. Algunos casos de colapsos en este terremoto (pocos, afortunadamente, pero muy visibles y trágicos) me hacen temer que ahí podemos tener un problema.
¿Se acuerdan, los más “antiguos”, de la película “Incendio en la torre”? Ahí se diseñó bien, pero al construir, para abaratar costos, se usaron materiales de menor calidad que los especificados. Y eso causó la tragedia.
En fin, espero que superada la emergencia, tengamos la capacidad de analizar lo ocurrido y tomar las medidas para que en un nuevo evento natural extremo, los efectos puedan ser mitigados.
Nota aparte: no quisiera estar en los zapatos de las inmobiliarias cuyas construcciones han tenido problemas. O reaccionan apropiadamente frente a quienes les adquirieron propiedades, lo que les costará mucho dinero, o están destinadas a la quiebra además de enfrentar las demandas judiciales y sus consecuencias cuando corresponda.

Teletón “Chile ayuda a Chile”.

Loable idea y esfuerzo, al que me he sumado. Había que hacerlo.
Pero nuevamente, visto racionalmente y obviando el lado humano, me deja una sensación tipo angustia.
La meta es juntar 15 mil millones de pesos. ¡Qué gran meta! dirán algunos. Veamos: son 30 millones de dólares. Una estimación grosera mía: equivale a construir dos edificios de 20 pisos, DFL2 (máximo 140 m2), buenos pero nada lujoso. O sea, un grano de arena en la playa, frente a tanta destrucción.
Si consideramos que empresas aportan cada una por lo general cifras entre 100 y 200 millones de pesos, y algunos particulares como Isabel Allende donó medio millón de dólares (no he visto aún al amigo Farkas), lo que nos queda a los demás para llegar a la meta no es demasiado exigente. Es la una de la tarde y la campaña termina a las 10 de la noche. Mi vaticinio es que debería sobrepasarse largamente la meta. De no ser así, mi conclusión deberá ser que o somos un país realmente pobre o en casos como estos, a muchos nos cuesta solidarizar con algo que realmente nos cuesta un esfuerzo y tranquilizamos nuestras conciencias haciendo un aporte parecido a cuando damos $100 a un saltimbanqui de los que hacen su demostración en los semáforos.
Para unos, donar $1.000 es mucho. Para otros, dar $10.000 es muy poco.
Aquí cabe hacer un comentario a favor de los más pudientes, aspecto que se nota en la presente campaña y en las Teletón que se realizan todos los años. No pocas veces se menciona que las donaciones en las sucursales de los bancos de las zonas de mayores ingresos son exiguas si se comparan con las hechas en barrios más populares. No es justo. En las primeras, los aportes se hacen mayoritariamente por transferencia bancaria vía Internet, y esas no quedan registradas en ninguna sucursal. El punto me ha preocupado más de alguna vez. Siempre espero que Fernando Paulsen, encargado de esa área, mencione cuanto se ha recolectado por ese medio, pero nunca lo he escuchado hablar del tema.
Para concluir, repito que ni remotamente trato de restarle mérito a la campaña solidaria, la que apoyo irrestrictamente, puesto que además de recaudar fondos y ayuda, une anímicamente a todo el país. Lo que trato de decir es que todo lo que se haga es poquísimo frente a tanta necesidad y desesperación. Se necesitarán años para reconstruir lo material y quizás no habrá tiempo suficiente para cicatrizar las heridas humanas.

martes, 2 de marzo de 2010

Terremoto en Chile


Emociones:
Angustia
: cada hora que pasa, nos damos cuenta que el desastre es cada vez más dantesco.
Desazón: Yo lo escuché: “No hay alerta de tsunami”. Y el tsunami vino y barrió con todo y se llevó muchas vidas.
Indignación: los vándalos que se aprovechan de la desgracia para saquear.
Conformidad:
La solidaridad y la ayuda internacional que ya ha empezado a llegar.
La tarea: reconstruir un país y ayudar los que hemos tenido la suerte de no haber sido mayormente afectados.







viernes, 5 de febrero de 2010

2010: Partida inesperada

Las noticias y señales en los apenas 36 días transcurridos del 2010, dan que pensar. Ya el panorama no se ve tan optimista como cuando terminó el 2009, y los mercados financieros están reaccionando en consecuencia. Con nerviosismo y volatilidad.
Hay 5 aspectos que, a mi modesto entender, explican en gran medida la incertidumbre de los últimos días.
(1) El mercado laboral no está reaccionando como sería deseable. La cesantía sigue en muchas partes en niveles cercanos al 10% (USA y Chile entre ellos). En otros países, como España, están desbocados: 20%, lo que es una brutalidad.
(2) La “recuperación” que en cierta medida se dio entre octubre del 2008 y diciembre de 2009, está fuertemente influenciada por las medidas de rescate y apoyo adoptadas por los gobiernos de los países. Pero la inversión privada sigue bastante cautelosa. Aquí conviene que destaque una vez más que el “rescate” no fue un regalo de los estados para salvar a los ricos, con plata de los contribuyentes: un ejemplo, hoy el Estado de USA es dueño de más de la mitad de la FORD. O sea, yo les paso plata para evitar el colapso, y Udes. me pasan parte de la propiedad de la empresa en proporción al capital que estoy aportando. Me parece sano.
(3) Nada concreto, pero es un temor que anda dando vueltas: si China frena violentamente su crecimiento o “llegara a estallar la burbuja china”, las consecuencias podrían ser desastrosas.
(4) No dejemos de mencionar que el déficit fiscal que exhibe USA, aumentado con el presupuesto que se acaba de aprobar, tiene intranquilo a más de alguno. Se supone que el país es lo suficientemente fuerte para afrontarlo, pero aun así, es un punto no menor.
(5) Y lo medular: ciertos países de la Comunidad Europea están con problemas fiscales más que serios. En orden de gravedad se mencionan Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia. Hasta se habla que podrían llegar a un “default”, o sea, decir que no pueden pagar sus deudas, como hizo Argentina hace un par de años. Probablemente no se permita que eso ocurra, con el socorro de entidades internacionales, como el banco Mundial, el Banco Europeo y similares. Pero si llegara a suceder, se produciría una nueva desestabilización de la economía mundial (crisis de confianza o inclusive pánico).

Los temores mencionados han llevado a las bolsas mundiales a un pésimo comportamiento este año, hasta hoy 5 de febrero. Europa y Asia han caído tipo 9% (España, 15%) y América Latina y USA, alrededor del 5% (Brasil, 8,48%). Chile sigue dando la nota discordante: subió 3,21%.
Por su lado, por el efecto de la bolsa chilena y creo que por la significativa subida que ha tenido el dólar (no tengo muy claro como medir su efecto), los Fondos de Pensiones muestran una rentabilidad moderadamente positiva.
No digo que el panorama sea necesariamente negro, pero sí que tiene matices un tanto grises.
Lo anterior parece indicar que no es mala idea, hasta que las aguas se aquieten, tomar cualquier decisión de índole económica- financiera con bastante prudencia y cautela, sobretodo si se trata de invertir o endeudarse.
Se preguntarán: ¿qué tiene que ver la foto que publico con el tema? Pues yo creo que mucho, dado que lo que ocurrió durante la crisis y quizás lo que esté por venir, encuentro que tiene tintes de surrealismo.